«Pensé que Marieta iba a durar menos que un perro en misa en ‘Supervivientes 2024’ y me equivoqué»

Escribo este blog un domingo por la tarde. El martes es la final de ‘Supervivientes 2024’. No recuerdo que una edición se me haya hecho tan corta. Creo que se debe al hecho de haber ido a trabajar una vez a la semana. Escribe Mercedes Milá en su Instagram que su ganadora es Marieta: “Natural y divertida, ha sabido aprovechar su participación tardía para no parar de aprender todo lo que no sabía cuando entró”. Tengo que reconocer que Marieta me ha conquistado. No la tenía yo muy estudiada y cuando apareció en ‘Supervivientes 2024’ pensé que iba a durar menos que un perro en misa. Pero me equivoqué. Y me encanta, porque cosas así sirven para recordarme que no tengo que dejarme llevar por los prejuicios. Y no es que los tuviera porque participara en ‘La isla de las tentaciones’. No soy de esos. Sino porque la vi muy desubicada y poco comprometida.

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Pero tardó muy poco en darse cuenta de que tenía que enfrentarse a sus limitaciones e inseguridades para seguir adelante. Y lo hizo, ganando incluso en dos ocasiones el collar de líder. Ahí radica una de las grandezas del formato: ayuda a los concursantes a descubrir partes de su personalidad que desconocían. Y la mayoría salen más fortalecidos de la experiencia. Que se lo pregunten sino a Pedro García Aguado, que las tres primeras semanas era un alma en pena en el concurso y luego lo ha disfrutado como el que más. Se ha convertido en todo un ejemplo para próximos concursan- tes: lo importante no es cómo empiezas en ‘Supervivientes’ sino cómo acabas. Como Blanca, que estuvo a punto de irse dos veces y casi llega a la final. O qué decir de Miri, otra concursante que ha sido oro por muchísimas razones: por competitiva, por generosa, por participativa. O Gorka y Torres, dos concursantes extraordinarios que han ayudado a completar un casting tan potente como efectivo. ‘Supervivientes 2024’ deja el listón muy alto. Siempre que acaba una edición tan buena pensamos: “A ver qué hacemos en la siguiente”. Pero ahora mismo, lo que me pide el cuerpo, es disfrutar del hoy. Todavía queda mucho para mañana. 

Artículo original en Lecturas.